La niñez es una etapa en la vida de curiosidad, de exploración y de aprendizaje y en Casagua queremos acompañar y apoyar ese aprendizaje de la mano del arte, el juego, la música y el amor por la naturaleza.

A lo largo de este año hemos tenido la oportunidad de aprender junto a las niñas y niños en talleres semanales sobre biodiversidad, polinización, agroecología, manualidades y mucho mas arte, empezamos sembrando semillas orgánicas que vimos germinar, crecer y luego transformarse en ricas ensaladas que fueron del deleite de todas y todos.
También recibimos la visita de muchas amigas y amigos de todas partes del mundo que con mucho entusiasmo compartieron sus energías y conocimientos en Casagua , dejando huella, felicidad e inspiración en cada niña y niño que bailó, cantó, rió¸ pintó, construyó, cocinó y se divirtió aprendiendo.
La aventura empezó con Cami y Valen, dejando su arte plasmado con muchos colores en el mural del colibrí y la faja de Nebaj, de Argentina llegó Nacho y Nati de Colombia que nos enseñaron a elaborar divertidas máscaras e instrumentos musicales que nos pusieron a cantar y a bailar mientras cocinábamos pizza.


También hicimos pizza y sembramos semillas, aprendiendo sobre los ciclos de la luna en la agricultura junto con las ingenieras solares de Barefoot College Latinoamérica.
En Febrero la felicidad fue inmensa al recibir a nuestras queridas Amigas Filipa de Portugal, Almu de España y el querido Ben de Londres, quienes nos han inspirado y apoyado tanto este año.


Junto a Ketzali con la Pantalla Itinerante de la casa Ixcanul de Jairo Bustamante llevaron la magia y la fascinación del arte hecho imagen y música. Para esta actividad también contamos con la colaboración y buenas vibras de nuestras amigas, Bea, Carli, Francesca y Hugo, que siempre nos motivaron con sus energía y amistad. Nos alegró mucho poder coordinar proyecciones de cine infantil también en la Biblioteca Comunitaria de Chajul y con la escuela primaria de Batzul en el centro de Barefoot.
En Marzo empezamos a preparar la tierra para el huerto donde sembraríamos las semillas que ya empezaban a germinar en nuestros semilleros, tomates, lechugas, brócolis y muchas más estaban por venir.


Este mes también recibimos la visita de nuestra amiga Alyson de los estados unidos que llegó con libros educativos y también nos acompañó junto a niñas y niños a la celebración del día del agua, invitación que la municipalidad nos extendió y en donde la niñez pudo expresar su sentir y dar consejos para la conservación de nuestros recursos naturales.
En mayo contamos con el apoyo de dos estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala, que dirigieron un taller sobre autoestima y cuidados atreves de metodologías de juegos, cuentos y diversión. El cariño de Cate, Joele, Mónica, Gigi, Antonio y Arianna llegaron en Julio para pintar, reír y seguir haciendo mucho arte mientras les contaban a niñas y niños sobre lugares mágicos más allá del mar.


Julio estuvo lleno de visitas y alegría, Aisling nos visitó con mucho entusiasmo y dejó sus buenas energías en el huerto. El movimiento, la danza y la meditación nos hicieron llegar desde la calma hasta los piecitos bailando y corriendo con Meryem y Alex, con quienes pasamos momentos mágicos.
Al igual con Darío, quien llegó en Nebaj lleno de curiosidad y mucha energía para clases de arte, ancestralidad y juego con las y los niños! La abundancia vino en septiembre con los tomates rojos intensos, lechugas, frijoles, guayabas, limones y muchas mas frutas y verduras están felices por ver el sol.


Para finales de octubre ya estábamos fabricando barriletes que pronto elevarían sus colores al cielo y dibujarían muchas sonrisas en pequeñas caritas que con asombro veían lo que con sus manos podían crear.
En Diciembre lo siguieron haciendo, esta vez de la mano de Claudia, que es una experta muralista que hace arte comunitario con niñas y niños en la amazonia ecuatoriana. Gracias Iris, Arianna, Giulia y Elena para apoyarnos en los días de clausura de Casagua, cuando dejamos plasmado junto a niñas y niños el mural de Ixchel y Chaac la diosa y el dios del agua según la cultura maya.

Con este mural lleno de arte y buenas energías concluimos con la entrega de 43 diplomas a niñas y niños que participaron a lo largo de este año, nuestro primer año de talleres en Casagua.

Recordamos historias como las de Edwin, quien llegó a Casagua por primera vez con su papa para apoyarle a llevar la carreta en la construcción de un piso y no estaba seguro si le gustaban los libros.
Solo dos meses después de la invitación a participar en los talleres ya había leído muchos de los libros y pasado bastantes momentos sumergido en el fascinante mundo de la lectura, imaginando otras vidas, otras historias. O la de Luciana, la niña tímida que al principio escondía la mirada y decía su nombre apenas con un susurro y ahora toca marimba, canta y baila a la vez que corre con los brazos extendidos diciendo que es una princesa, con su carita llena de brillantina y la frente en alto para que todo mundo pueda verla.


Nos llena de felicidad y motivación para continuar el próximo ano, escuchar a Paola decir “yo sí puedo” con mucha seguridad, ver a Juan cuidar a Antony y compartirse los juguetes, sentir la confianza en el abrazo cálido y tierno de Dayana o Marta, de Orlando, escuchar a las madres decir que las niñas siempre están preguntando cuando llegará el sábado, “ya queremos ir a Casagua, dicen”…
Eso buscamos en Casagua, que lo vean no solo como un lugar de aprendizaje, también como un espacio seguro en donde la imaginación, el juego y la libertad sean esenciales para ayudarles en el camino de confianza y autodescubrimiento.

Mientras exploramos el globo terráqueo, horneamos pizzas y pasteles, sembramos frutas y verduras, aprendiendo a compartir y convivir mientras respetamos nuestro entorno y a la naturaleza, valorizando nuestras raíces y culturas,
a imaginar y saber que muchos mundos son posibles y que la felicidad se encuentra en un pedazo de papel, en un crayón, en un huerto, en un abrazo, que es dar antes que recibir y que no necesitamos una televisión, una Tablet o un celular para pasar horas y horas de diversión y aprendizaje.

Gracias a cada persona que nos acompañó desde la casa y a la distancia, donde sea que estén siempre les llevamos en el corazón. Un agradecimiento especial a nuestra junta: Gari, Filipa, Silvia y Ben – van más allá siempre, en sus lugares y vidas diversas, para hacer comunidad y agradecemos tanto compartir esta aventura con ustedes.
Nuestro mejor regalo son las sonrisas en las caras de niñas y niños, el siguiente año Casagua abrirá sus puertas nuevamente para seguir aprendiendo y ensenando, esperamos recibir muchas más visitas y más talleres al aire libre; juegos, aventuras y muchos libros nos esperan en Casagua.
Porque un mejor mundo siempre es posible…

