
Mayo en Casagua nos ha traído nuevos vecinos; la ruidosa familia de saltaparedes (Troglodytes musculus) tiene polluelos, al igual que la cuarta o quinta generación de semillero tomeguín (Tiaris olivaceus) que han compartido el jardín con nosotros a lo largo de los años. El coro hambriento de los saltaparedes nos llega desde su acogedor nido, situado en un extremo de un palo de bambú en la terraza de la casa del árbol que Checha construyó el año pasado. Su nombre hace referencia al término griego antiguo que designa a los habitantes de las cuevas o trogloditas, y la variedad musculus se encuentra en toda América Central y del Sur.
El semillero tomeguín se describe en la aplicación Merlin como un «ave muy pequeña de zonas cubiertas de hierba y maleza en regiones tropicales y subtropicales» y se encuentra exclusivamente en América Central y el Caribe, con una franja de hábitat en la costa del Pacífico de Colombia. Presentan un llamativo color verde oliva con una franja negra y amarilla alrededor del ojo, y su nido es una maravilla arquitectónica que se mantiene en equilibrio entre los tallos de las orquídeas.
Mientras los pájaros revolotean, se zambullen y trinan, las flores se abren a raudales, los tomates, los melocotones, las berenjenas y las maracuyás maduran, y las primeras uvas brotan en el invernadero. A mediados de abril, sembramos 25 variedades diferentes de hortalizas y hierbas aromáticas en un espacio de 8 metros cuadrados de nuestro jardín.

El año pasado pusimos en práctica las técnicas de agricultura sintropica que aprendimos con la experta brasileña Nat Muguet cerca de la ciudad de Guatemala. Este inspirador método agroforestal consiste en un sistema de cultivo de alta densidad y gran diversidad, organizado en múltiples capas, que pone en práctica un policultivo botánico basado en una reciprocidad mutua que regenera el suelo.
En nuestros talleres infantiles, una de las palabras que repetimos con ellas y ellos cada semana es «biodiversidad». En nuestra biblioteca, que no deja de crecer y que ya cuenta con más de 100 libros infantiles, nos centramos en los ciclos de la naturaleza y leemos historias sobre selvas, bosques y desiertos. Ahora estamos empezando a crear una obra de teatro, desarrollando personajes animales que reflejen la diversidad de las montañas que nos rodean aquí, en las tierras altas del noroeste de Guatemala. Cuando llegan los niños, formamos un círculo y utilizamos maracas, tambores, ukeleles y marimbas para imitar los sonidos de los coyotes, los pájaros carpinteros, los jabalíes y las abejas.

Han pasado exactamente cuatro meses desde que pusimos en marcha nuestros talleres de 2026 y ahora contamos con un grupo fijo de 35 niñas y niños que vienen a Casagua todos los sábados para jugar, tocar instrumentos, plantar semillas, hacer manualidades, aprender sobre la naturaleza y leer libros en el jardín.
Sinceramente, es difícil resumir la alegría y la creatividad de estos últimos cuatro meses.
Nos sentimos muy afortunado/as y agradecido/as de haber podido compartir el color y abundancia de Casagua con nuestras queridas amigas Isadora y Ruby, que vinieron a visitarnos desde Brasil y Escocia. Isadora nos acompañó en nuestro primer taller del año en enero, y en febrero llegó Ruby con su experiencia en teatro y educación musical, aportando a los niños de Maya Ixil la metodología «storyplay», que actualmente inspira a los niños refugiados y recién llegados en Glasgow a través de Licketyspit.

Checha and I then travelled to Guatemala’s colonial city, Antigua, for the Central American Eco-Education conference, where we presented on Casagua’s methods to engage children in arts and environmental education. It was a supportive and celebratory space, sharing ideas with other environmental educators from Guatemala, Costa Rica, Nicaragua and Mexico at the beautiful Antigua Green School campus. We are delighted to be part of this small but committed community ensuring that children and young people in Central America are able to learn about and appreciate our region’s bountiful and vulnerable ecosystems.
Después, Checha y yo viajamos a Antigua, la ciudad colonial de Guatemala, para asistir a la conferencia centroamericana de ecoeducación, donde presentamos los métodos de Casagua para involucrar a les niñes en la educación artística y medioambiental. Fue un espacio de apoyo y celebración, en el que compartimos ideas con otres educadores medioambientales de Guatemala, Costa Rica, Nicaragua y México en el precioso campus de la Antigua Green School. Estamos encantadas de formar parte de esta pequeña pero comprometida comunidad que vela para que las y los niños y jóvenes de Centroamérica puedan conocer y apreciar los ecosistemas abundantes y vulnerables de nuestra región.
En marzo celebramos el Día Internacional de la Mujer. Escuchamos y leímos la letra de «Mujer Indígena», una canción conmovedora de la cantante guatemalteca maya kaqchikel Sara Curruchich. También escuchamos a Fatoumata Diawara, de Malí, y hablamos sobre las tradiciones musicales africanas. Las y los niños tenían muchas preguntas sobre Berta Cáceres, defensora ambiental indígena lenca quien fue asesinada en 2016 por proteger los ríos de su territorio en Honduras.
La defensa y la protección del agua son temas centrales aquí en Casagua. Ahora mantenemos una colaboración oficial con la Oficina Municipal de Agua y Saneamiento de nuestro municipio, que nos ha entregado las llaves del terreno situado en la ladera de la colina, más arriba de nuestra casa, donde brota el nacimiento del agua de la montaña. Esta parte de la montaña solía ser de libre acceso para todos, pero ahora el ayuntamiento la mantiene bajo llave para que la deforestación ilegal no afecte al suministro de agua. Cuando vamos con los niños, corren riendo y gritando entre los alisos, que fueron plantados en julio de 2019, el mismo mes en que yo llegué aquí desde Escocia. Algunas de las y los niños viven a solo unos cientos de metros de estos senderos de montaña, pero nunca han explorado el bosque ni se han aventurado más allá de la última hilera de casas y carreteras de block de esta localidad en rápida urbanización. Su alegría al estar en el bosque y tocar la corteza y las hojas es visceral y conmovedora. Con motivo del Día Internacional del Agua, también pudieron compartir sus conocimientos y su entusiasmo sobre el ciclo hidrológico durante una presentación interactiva especial con miembros de la municipalidad y de la oficina del agua.

En abril, Noemi, Jiska y Thomas vinieron desde Italia pasando por Perú y desde Holanda pasando por México, y nos ayudaron a planificar el huerto y a plantar hierbas, frutas y verduras, además de realizar manualidades y cocinar juntes. Su entusiasmo nos inspiró y, como siempre, nos sentimos agradecides de poder seguir desarrollando Casagua como un espacio comunitario acogedor.
El 23 de abril se celebra el Día Mundial del Libro y nos encantó compartir en las redes sociales algunos de nuestros libros educativos favoritos de Casagua, como Los Ciclos de la Naturaleza, de Dorling Kindersley, y el libro con solapas Look Inside Our World, de Usborne. Estamos deseando compartir más instantáneas de la vida en Casagua a través de nuestra cuenta de Instagram, así que no dejen de echar un vistazo a nuestra publicación del Día Mundial del Libro y a otras publicaciones que hay allí.
Se siente importante terminar este blog pensando en el 10 de mayo y su significado tanto a nivel local como global. Esa fecha marca el Día de la Madre aquí y en otras partes del mundo, un día para reflexionar sobre el cuidado y la unión, sobre nutrir y sostener, sobre el origen y la pertenencia. Más allá de un solo día al año, el Día de la Madre es, sin duda, todos los días, ¡y Checha y yo estamos muy agradecides a nuestras madres por su presencia diaria, su amor y su sabiduría! Pensamos en las madres palestinas de Gaza y en tantas otras partes del mundo donde mujeres y niños, madres y bebés, hermanas y tías, sufren y se encuentran en peligro debido a la violencia y las catástrofes.
En Guatemala, el 10 de mayo también marca el aniversario de la sentencia por genocidio de 2013, en la que el exdictador militar José Efraín Ríos Montt fue condenado por genocidio contra el pueblo maya ixil aquí en Nebaj y en las vecinas localidades de Chajul y Cotzal. Entre 1981 y 1983, los desplazamientos forzados y la violencia atroz marcaron la vida en la región Ixil para los y las abuelas, vecinos y familias de los y las niñas que acuden a nuestros talleres de Casagua. Checha nació durante esa época y él también recuerda haber sido un niño en medio de la tensa normalización de la violencia y el ejercicio del poder militar letal.
Las y los niños necesitan lugares seguros donde aprender y jugar, espacios creativos para explorar y descubrir. ¿No sería maravilloso si pudiéramos crear juntas y juntos un mundo en el que los niños pudieran crecer y desarrollarse en medio de jardines frondosos, en el juego creativo y en una liberación sin preocupaciones? ¡Intentémoslo!

