
Educación Ambiental
Aprender con las manos, el corazón y la cabeza es una forma antigua e integral de crear vínculos de afecto y empatía con la naturaleza, de la cual somos parte.

Cuando el aprendizaje ocurre afuera, en medio de la naturaleza, una educación interdisciplinaria no sólo es posible, sino inevitable. Más allá de las cuatro paredes de una sala de clase, las y los niños pueden involucrarse de forma mental, física y emocional en los aprendizajes infinitos de la naturaleza.
La biología, la física, la geografía, el arte, las matemáticas, la ciencia social y muchos temas más se unen en un estudio más libre, divertido, complejo y completo.

La educación ambiental desarrolla el estudio de la localidad, como la biosfera y el ecosistema que las y los niños llaman hogar. Además, desarrolla las habilidades para entender el contexto más grande de los muchos hábitats, especies, biodiversidad, climas y culturas del mundo.
Entender nuestra pertenencia a la tierra hace que las y los niños profundicen sus raíces y crezcan sus alas.

En nuestros talleres de educación ambiental, estudiamos lo más microscópico, desde los insectos y las semillas, hasta lo más enorme, los planetas y el espacio.
Comprender la escala y la abundancia de los seres vivos en toda su diversidad crea una armonía y respeto mútuo entre la humanidad, la botánica y el reino animal.
Nos sumamos a la ola creciente para la educación por el desarrollo sostenible. Este enfoque pedagógico busca fortalecer y profundizar las habilidades de las y los estudiantes de crear soluciones para un futuro más sano y feliz. Lo vemos entretejido con formas más antiguas de pensar en la educación holística y vinculada con el amor por la naturaleza, como de Froebel, Dewey, Steiner y Montessori.

Además, tomamos inspiración del Conocimiento Ecológico Tradicional, la sabiduría indígena y ancestral transmitida generación tras generación y una fuente importante de entender nuestra interconexión con todos los seres vivos con quienes compartimos la Tierra.


